¿Qué hay detrás de los patrones con la comida?
¿Cuántas veces te has dicho aquello de: “esto no lo voy a volver a hacer”… y lo volviste a hacer?
Comer sin hambre. Atracarte en secreto. Empezar una dieta “el lunes” y abandonarla antes del viernes.
No es que no sepas lo que te hace bien.
Es que hay algo mucho más profundo funcionando por debajo.
No es falta de información. Es protección emocional.
Hace poco, una mujer con la que voy a empezar a trabajar me dijo, entre lágrimas:
“Sé perfectamente lo que tengo que hacer. Pero cuando me siento sola, triste o agobiada… simplemente no puedo. Me veo comiendo sin pensar, como si fuera otra persona.”
Y no está sola.
Cuando el estrés, la soledad o el agotamiento aparecen, tu sistema nervioso recurre a lo que conoce: comida, control, restricción, culpa…
Eso no es debilidad.
Es una forma de protección.
Una estrategia aprendida para sobrevivir.
Comer también es una forma de regular emociones.
Lo fue en la infancia. Y lo sigue siendo hoy si no dispones de otras herramientas.
La comida no es solo nutrición.
Es compañía, alivio, consuelo, evasión…
Por eso, cuando “caes” en viejos patrones, no estás haciendo las cosas mal: estás tratando de calmar algo que no sabes cómo sostener de otra manera.
Y el primer paso para cambiarlo no es forzarte ni controlarte.
Es darte cuenta.
La toma de conciencia es más poderosa que la disciplina.
En casi todos los aspectos de nuestra vida, la disciplina es fundamentan, pero en alimentación, esto es algo diferente.
Cuando dejas de juzgar lo que te pasa y empiezas a observarlo con curiosidad, tu cuerpo y tu mente se relajan.
Y ahí, en ese pequeño espacio de conciencia, empieza a abrirse la posibilidad de un cambio real.
No un cambio basado en castigos o reglas rígidas, sino en decisiones más conscientes, más tuyas.
Lo que no se mira, se repite. Lo que se nombra, se transforma.
Ese es el corazón del trabajo que yo propongo.
No es rápido. No es perfecto.
Pero es profundamente transformador.
Y empieza por algo tan simple —y tan valiente— como mirar con honestidad, en vez de con culpa.
¿Te resuena esto?
Si estás lista para empezar a mirar tu relación con la comida desde otro lugar, me encantaría acompañarte.
🌀 Estoy preparando recursos gratuitos para ayudarte a dar ese primer paso sin juicios ni exigencias.
👉 Puedes suscribirte a mi newsletter o escribirme directamente y te los comparto en cuanto estén listos.

